Hace poco más de una semana me decidí a buscar alguna revista digital que aceptara colaboraciones externas en forma de relato. Mi conocimiento sobre este tipo de publicaciones no es demasiado amplio así que recurrí al amigo Google, el cual me llenó la pantalla de todo tipo de propuestas. Como suele ocurrir en estos casos, descarté gran parte de las webs ya que o bien no aceptaban colaboraciones o bien las condiciones no eran exactamente lo que yo buscaba. Aún así hubo un pequeño porcentaje de páginas que anoté en mi agenda para visitar más adelante y considerar la mejor manera de participar en la publicación.
Cuando ya estaba a punto de dar por finalizada la sesión, tropecé con el título de una web que encendió una lucecita en mi cerebro: “Crónicas de la muerte dulce”. No pude ignorar la invitación que Google me lanzaba y pinché en el enlace para averiguar qué clase de web se escondía tras ese título. Encontré un blog donde se narra una historia basada en la predicción maya sobre el fin del mundo, que como ya sabréis está previsto para el próximo 21 de diciembre. No creo en este tipo de supersticiones (desde bien pequeña he oído y leído predicciones que algún “iluminado” hacía sobre el fin del mundo y aún estoy esperando que se cumplan, la más sonada fue la del 6/06/06) pero me llamó la atención por todas las posibilidades creativas que el tema ofrece. Rebuscando por el blog descubrí que se trataba de un proyecto colectivo que un tal José Vicente (paisano mío, por cierto) había iniciado. Él había propuesto un tema con un final cerrado: un virus mortal manipulado en un laboratorio que escapa y aniquila a toda la raza humana en tan solo 4 meses, cumpliendo así la temida profecía. A partir de ahí invitaba a enviar todo tipo de colaboraciones (relatos, poemas, imágenes…) relacionadas con el tema principal. He de decir que hay participaciones muy interesantes y desde aquí os animo a todos a visitar el blog y leerlas.
Se anunciaba el fin de las participaciones para noviembre y pensé “lástima, se me habría ocurrido alguna aportación para la historia”. Entonces visité el blog personal de José Vicente y encontré un mensaje suyo que aún daba algo de tiempo para colaborar en las crónicas. Mi cabeza se puso en funcionamiento de manera automática y visualicé en cuestión de segundos la historia que yo quería contar. Sabía que aquella idea me perseguiría hasta que la plasmara en un papel así que envié un correo a José Vicente presentándome y explicándole mi intención de participar. No sabía si realmente aún estaba a tiempo, así que esperé con impaciencia su respuesta mientras le daba forma a la historia en mi ordenador. Por suerte, José Vicente aún no había cerrado el plazo de participación, así que en cuanto acabé el relato se lo envié. Me alegró mucho saber que le había gustado. Hubiera necesitado algo más de tiempo para pulirlo pero aún así estoy contenta. Hacía años que no participaba en algo parecido y casi había olvidado la agradable sensación que te deja compartir lo escrito con personas que tienen tu misma pasión: la escritura.
Espero que visitéis el blog y desfrutéis de la lectura. Es fruto del trabajo de mucha gente pero sobre todo de José Vicente, que tuvo una gran iniciativa al proponer este proyecto y dedicarle tiempo para colgar los relatos, buscar imágenes en muchos casos… y enmaquetarlo para crear un pdf y permitir su descarga. Bravo por él.
Por cierto, mi relato se titula “El Ángel de la muerte dulce”. Espero que os guste.
27/11/12
22/11/12
18/11/12
Halloween con Laura Cruz Palmero
Hace unos cuantos meses (por lo menos 9 o 10) recibí un extraño sobre por correo ordinario que llamó mi atención. Primero porque parecía provenir de Cuba (¿a quién narices conozco yo en Cuba?) y segundo, porque al abrir el sobre encontré una nota con aparentes manchas de sangre de una tal Laura Cruz Palmero que decía : "Fue muy fácil asaltar tu casa. Juan de los Muertos también me
encontraría aquí, me voy a otro lugar pero podemos ser amigos, búscame
en Facebook, soy Laura Cruz Palmero". En el interior del sobre encontré además un poster tamaño natural de una zombie con el típoco tocado cubano que me empujó a indagar vía internet. Descubrí que se trataba de la promoción que la distribuidora Avalon estaba haciendo de la película "Juan de los Muertos" (no me preguntéis porque aún no la he visto). El caso es que el póster hizo las delicias de mis fantasías y lo guardé a buen recaudo esperando a que llegara el momento de poder utilizarlo.
Hasta que llegó el 31 de octubre, noche de Halloween. Maquinando la mejor manera de adornar la casa y asustar a David cuando llegara, recordé a la zombie tamaño natural que andaba aún en alguna de las cajas de la mudanza, junto a otros papeles y documentos. Rebusqué y rebusqué hasta que encontré el sobre con el sello cubano. Saqué el poster y lo ubiqué en el mejor lugar de la casa, el pequeño saliente que hay en el pasillo de la entrada, justo enfrente de la puerta. Oscuridad, unas velas y una banda sonora de terror harían el resto. Así fue como quedó:
El efecto no fue del todo el deseado. En lugar de escuchar un grito cuando David abrió la puerta, oí la risa que le entró al encender la luz y descubrir a mi amiga Laura esperándolo en el pasillo. Al menos mi disfraz de no muerta saliendo de la oscuridad del salón le hizo estremecerse un poco. Este año no había presupuesto para más, espero preparar algo mejor para el que viene.
Lo mejor de todo fue que como pegué a Laura en la pared con celo, la dejé allí unos días hasta que se descolgó sola. Más que nada porque quería evitar que se estropeara al despegarla. Así que cada vez que volvía a casa y abría la puerta me asustaba pese a saber que estaba allí, más por el hecho de ver unas piernas y pensar que alguien había entrado en casa que por encontrar una zombie esperándome. Una mañana, al volver de la compré encontré al hijo de una vecina en el descansillo. Lo saludé y me metí en casa rápido, intentando evitar que viera el poster que presidía nuestro recibidor. Creo que no tuve mucho éxito porque cuando cerraba la puerta pude ver cómo sus ojos se abrían desproporcionadamente y estuvo a punto de decir algo. Cerré antes de que preguntara y me fui corriendo al dormitorio para reirme sin que me escuchara. Ahora Laura descansa de nuevo en la caja de mudanza, esperando el momento de volver con los muertos.
Hasta que llegó el 31 de octubre, noche de Halloween. Maquinando la mejor manera de adornar la casa y asustar a David cuando llegara, recordé a la zombie tamaño natural que andaba aún en alguna de las cajas de la mudanza, junto a otros papeles y documentos. Rebusqué y rebusqué hasta que encontré el sobre con el sello cubano. Saqué el poster y lo ubiqué en el mejor lugar de la casa, el pequeño saliente que hay en el pasillo de la entrada, justo enfrente de la puerta. Oscuridad, unas velas y una banda sonora de terror harían el resto. Así fue como quedó:
El efecto no fue del todo el deseado. En lugar de escuchar un grito cuando David abrió la puerta, oí la risa que le entró al encender la luz y descubrir a mi amiga Laura esperándolo en el pasillo. Al menos mi disfraz de no muerta saliendo de la oscuridad del salón le hizo estremecerse un poco. Este año no había presupuesto para más, espero preparar algo mejor para el que viene.
Lo mejor de todo fue que como pegué a Laura en la pared con celo, la dejé allí unos días hasta que se descolgó sola. Más que nada porque quería evitar que se estropeara al despegarla. Así que cada vez que volvía a casa y abría la puerta me asustaba pese a saber que estaba allí, más por el hecho de ver unas piernas y pensar que alguien había entrado en casa que por encontrar una zombie esperándome. Una mañana, al volver de la compré encontré al hijo de una vecina en el descansillo. Lo saludé y me metí en casa rápido, intentando evitar que viera el poster que presidía nuestro recibidor. Creo que no tuve mucho éxito porque cuando cerraba la puerta pude ver cómo sus ojos se abrían desproporcionadamente y estuvo a punto de decir algo. Cerré antes de que preguntara y me fui corriendo al dormitorio para reirme sin que me escuchara. Ahora Laura descansa de nuevo en la caja de mudanza, esperando el momento de volver con los muertos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
