Hace unos cuantos meses (por lo menos 9 o 10) recibí un extraño sobre por correo ordinario que llamó mi atención. Primero porque parecía provenir de Cuba (¿a quién narices conozco yo en Cuba?) y segundo, porque al abrir el sobre encontré una nota con aparentes manchas de sangre de una tal Laura Cruz Palmero que decía : "Fue muy fácil asaltar tu casa. Juan de los Muertos también me
encontraría aquí, me voy a otro lugar pero podemos ser amigos, búscame
en Facebook, soy Laura Cruz Palmero". En el interior del sobre encontré además un poster tamaño natural de una zombie con el típoco tocado cubano que me empujó a indagar vía internet. Descubrí que se trataba de la promoción que la distribuidora Avalon estaba haciendo de la película "Juan de los Muertos" (no me preguntéis porque aún no la he visto). El caso es que el póster hizo las delicias de mis fantasías y lo guardé a buen recaudo esperando a que llegara el momento de poder utilizarlo.
Hasta que llegó el 31 de octubre, noche de Halloween. Maquinando la mejor manera de adornar la casa y asustar a David cuando llegara, recordé a la zombie tamaño natural que andaba aún en alguna de las cajas de la mudanza, junto a otros papeles y documentos. Rebusqué y rebusqué hasta que encontré el sobre con el sello cubano. Saqué el poster y lo ubiqué en el mejor lugar de la casa, el pequeño saliente que hay en el pasillo de la entrada, justo enfrente de la puerta. Oscuridad, unas velas y una banda sonora de terror harían el resto. Así fue como quedó:
El efecto no fue del todo el deseado. En lugar de escuchar un grito cuando David abrió la puerta, oí la risa que le entró al encender la luz y descubrir a mi amiga Laura esperándolo en el pasillo. Al menos mi disfraz de no muerta saliendo de la oscuridad del salón le hizo estremecerse un poco. Este año no había presupuesto para más, espero preparar algo mejor para el que viene.
Lo mejor de todo fue que como pegué a Laura en la pared con celo, la dejé allí unos días hasta que se descolgó sola. Más que nada porque quería evitar que se estropeara al despegarla. Así que cada vez que volvía a casa y abría la puerta me asustaba pese a saber que estaba allí, más por el hecho de ver unas piernas y pensar que alguien había entrado en casa que por encontrar una zombie esperándome. Una mañana, al volver de la compré encontré al hijo de una vecina en el descansillo. Lo saludé y me metí en casa rápido, intentando evitar que viera el poster que presidía nuestro recibidor. Creo que no tuve mucho éxito porque cuando cerraba la puerta pude ver cómo sus ojos se abrían desproporcionadamente y estuvo a punto de decir algo. Cerré antes de que preguntara y me fui corriendo al dormitorio para reirme sin que me escuchara. Ahora Laura descansa de nuevo en la caja de mudanza, esperando el momento de volver con los muertos.

Jeejee está gracioso y curioso lo que cuentas. Y tu vecino que susto se llevaría.
ResponderEliminarLa verdad es que ese poster a tamaño natural impresiona. Rosaura, un placer visitarte aquí en tu casa. Muchas gracias por tu espléndido relato. Nos leemos y te sigo.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Rosamar, quiero pedirte disculpas porque tanto aquí como en la subida del relato a las crónicas te he llamado insistentemente Rosaura en lugar de Rosamar. ¿menudo lapsus el mio!. Siento mucho el equívoco.
ResponderEliminarUn abrazo
Jajaja!!! No te preocupes. Al principio sonó un poco raro, sobretodo porque así es como me llama mi madre cuando se enfada conmigo, pero luego pensé que era con cariño. Gracias por pasar.
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