7/10/12

Cadena de cerezas o de las casualidades de la vida

Hace unos años, en la asignatura de Salud Mental, tuve una profesora muy peculiar que describía la vida como una enorme cesta de cerezas, donde un aconticimiento se enlazaba a otro de manera singular, igual que las cerezas entrecruzan sus rabitos entre sí, pudiendo formar deliciosas cadenas de gran longitud. Ella no creía en la casualidad, siempre aludía a esas cerezas que inundaban de magia su día a día.

Inexplicablemente, ayer fui yo quien tuvo uno de esos momentos que ella llamaba "cereza" y que ha dado un giro de 360º a cierto aspecto de mi vida: la escritura. Uno de los anhelos que más he ansiado y que, no sé muy bien como, había relegado a un rincón oscuro que no me atrevía a visitar.

Todo comenzó hace un par de semanas, cuando me encontraba en la librería de El Corte Inglés ojeando las novedades editoriales. Mi cuenta bancaria no pasa por su mejor momento, pero aún así sigo visitando la sección de libros indagando nuevos títulos que añadir a mi lista de lecturas pendientes (para algo lo tengo al lado de casa). Como no podía ser menos, mis pasos me llevaron irremediablemente a la sección de fantasía, misterio y terror, donde me gusta sumergirme siempre que tengo ocasión. Allí, rebuscando entre los libros, encontré un título que me llamó la atención: "La casa del torreón". Lo saqué de la estantería para leer la sinopsis y me tropecé con una portada aún más atractiva. Lo hojeé con curiosidad, descubriendo que se trataba de una obra de gran originalidad que merecía una especial atención. Memoricé el título de la novela y me marché, dispuesta a indagar más sobre aquella obra y su autora.

Unos días después, cuando pasé por casa de mis padres, me sumergí en el universo de internet buscando información sobre el libro. Así fui a dar con la web de Isabel del Río y el booktrailer de La casa del torreón. También encontré la noticia de una segunda parte y algunas reseñas que alababan la novela. Sin embargo aún no me quedaba claro si aquella novela, en apariencia de terror, era más un cuento infantil o si, por el contrario, estaba destinada a un público más adulto. Así que pospuse la búsqueda de información por un tiempo, esperando encontrar a alguien que la hubiese leído y me resolviera algunas dudas.

Siguieron los día con total normalidad hasta que una tarde abrí el correo electrónico y me tropecé con el boletín mensual del Bibliocafé. He de confesar que, a pesar de interesarme muchísimo, hasta ahora no había asistido a ningún evento. Más por falta de compañía que por falta de ganas. No me animaba a acudir yo sola a una de las presentaciones, pero eso no evitaba que cada mes revisara de principio a fin la agenda del Bibliocafé. Así fue como tropecé, con gran sorpresa por mi parte, con la presentación del día 6 de octubre: "Encuentro con La casa del trorreón II" ¿A caso no era la continuación de aquella novela que hacía tan solo una semana había ojeado en El Corte Inglés? Volví a recurrir a san google y... sí, en efecto, era ella. Y su autora estaría en el Bibliocafé presentando el libro. Era una ocasión que no podía perder, la segunda cereza de una cadena que no quería desperdiciar.

Insinué a David que me gustaría que me acompañara a la presentación de un libro y él respondió que ya veríamos. Llegó el sábado y ya me había hecho a la idea de asistir yo conmigo misma a la presentación, si bien el factor "soledad" intentaba desanimarme por momentos. Hasta que David me dijo "arréglate para las 6 de la tarde". ¿En serio iba a acompañarme? Feliz por el nuevo rumbo que tomaba la situación, me arreglé a toda prisa y estuve preparada para la hora prevista.

En un primer momento encontré un público más joven de lo esperado. "Cariño, ¿qué cosas lees? Aquí solo hay críos". Pues sí, pero yo soy de las que dan una segunda oportunidad y esperé a escuchar a Isabel antes de emitir un juicio de valor. Así fue como descubrí a una escritora muy interesante, con quien además me sentí muy identificada. Sus gustos, sus inicios, sus inquietudes, sus proyectos... Casi podía reconocerme en ella. Fue un cúmulo de sensaciones que despertó algo que dormitaba en mi interior, esa fascinación por la escritura que yo mantenía distante y que Isabel supo agarrar con fuerza para llevarla a buen fin.

Cuando salí de allí me dije "¿por qué yo no?". Aún no es tarde, mantengo mi amor a la escritura y mi sueño sigue siendo publicar. Tan solo debo romper con mis temores y arreglar mis manuscritos para enviarlos. Estoy preparada para un NO, creo que para lo que no estoy preparada es para la incertidumbre de no saber qué habría sido... Las cerezas han comenzado una nueva cadena.

Ahora "La casa del torreón" ocupa uno de los primeros lugares en mi lista de "lecturas pendientes".



1 comentario:

  1. Hola, Nesea (o Rosamar), tal vez este comentario te llegue tarde o no te llegue. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, pero por la distancia hemos perdido el contacto. Me acordé de ti hace poco y encontré este blog tuyo que he visto que lo tienes abandonado. Soy Marta, y los veranos nos veíamos en Salobreña. Yo también escribo, y leyendo tus post he de decirte que sí es posible publicar. Me gustaría que te pasaras por mi blog cuentosquemecontabamiabuela.blogspot.com y saber de ti un poco, compartir lecturas y escritos.
    Un abrazo.

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